Eclipse

El día que lloraron por primera vez no fue en la fecha que la gran Matre había predicho, ni siquiera se le acercaba. Ese día, la vida de las aldeas que se extienden hasta donde la tierra se junta con el agua salada, cambio de rumbo.

En aquellos tiempos Padre Sol Resplandeciente era venerado y marcaba el orden de las cosas. Los varones considerados sus iguales, eran los elegidos por Sol, se situaban por encima de todas las cosas, incluidas otras vidas. A las mujeres se les atribuía la Madre Luna, una diosa menor, relegada a la noche, dominada por Sol. Las labores de la tierra eran llevadas a cabo por las mujeres, eran ellas las que plantaban, cosechaban y usaban hierbas. Conocían los efectos de la Luna en los seres vivos y practicaban agricultura lunar.

El culto a Madre Luna estaba prohibido por considerarse una traición a Sol. Algunas mujeres desafiaban el orden establecido y en noches de Luna nueva, se reunían en secreto. Bajo la calma y la oscuridad intercambiaban saberes y conocimientos ancestrales sobre plantas, enseñaban a las más jóvenes a entender su cuerpo, sus sangrados y su placer y las más mayores compartían y aprendían sobre los cambios que trae el fin de la fertilidad. Algunas noches cantaban y reían, otras contaban cuentos y no pocas lloraban, pues ser mujer era duro en este mundo.

Padre Sol y Madre Luna estaban enfadados, ellos se amaban y se admiraban como iguales y no les gustaba la interpretación que los hombres habían hecho de su relación. Durante milenios al alba y al anochecer, en esos breves momentos en los que se cruzaban, se besaban y buscaban la manera de hacer entender a los humanos que debían tratarse como iguales. Al amanecer del día de La Luna Nueva de verano, encontraron la manera de mandar su mensaje.

Mientras tanto, en una pequeña aldea, el campo se llevaba con nuevas semillas de raíz y los cánticos del día de siembra, cuando se escuchó un grito y un: ¡ya viene! Nadie esperaba un bebé el día sin Luna, tampoco lo ocurrió sobre sus cabezas al atardecer.

 

Las Matres y la futura madre se cobijaron junto al río a la sombra de un gran árbol, allí nacería ese bebe, Río de Vida y Abuelo Árbol le darían la bienvenida. En el momento en que el alumbramiento era inminente algo comenzó a tapar el Sol, era Madre Luna, La aldea entera se detuvo y permaneció inmóvil. Luna se movía sobre Sol, esto nunca había sucedido y lo desafiaba todo. En el preciso instante en que la nueva vida se desprendía del cuerpo materno se hizo completamente de noche, con un primer llanto que la aldea entera escuchó. Junto con aquel llanto las voces de las Matres entonaron la canción “Es una hija de la Luna” cantada cada vez que nacía una niña, pero esta vez, la aldea entera cantó. La madre volvió a gritar y mientras el sol poco a poco brillaba cada vez con más fuerza, un niño llegaba al mundo.

 

Ella se llamó Tautia Luan, la mujer del pueblo, la voz de la Luna.  A el le llamaron Surus Lobus, guardián del brillo del Sol.

 

Una niña que trajo la noche en mitad del día, un niño que brillo con el Sol, una madre que dio a luz, un vientre lunar, la vida ¿Qué fue aquello? ¿Un mensaje de los Dioses? ¿Brujería? ¿ Hay algo más sagrado que la vida? Quizás a la mujer le correspondía otro lugar, con ellos llegó la igualdad. Así fue como nació una nueva forma de mirar el mundo.

 

Ahora, cada noche de Luna llena, se celebra el círculo femenino donde bajo la luz de Madre Luna las mujeres celebran sus cuerpos sagrados y comparten sin miedo lo que son y todo lo que saben.

Eclipse habla del encuentro entre el Sol y la Luna. Dos fuerzas diferentes que nunca estuvieron destinadas a enfrentarse, sino a convivir en equilibrio. Una colección que celebra la fuerza creadora que habita en cada mujer. Eclipse es también y sobre todo, un canto a la igualdad.

Para crear esta colección modelé en cera lunas y soles que luego lleve a fundición. Era importante la unión de las dos fuerzas, la luna en plata, el sol en oro, por eso en la colección las piezas mezclan estos dos materiales en un equilibrio de gran belleza. No hay luz sin oscuridad, elegí por eso el onix para representar el momento del eclipse total, el momento del cambio o transformación.

Colección Eclipse